La manera negra, también llamada mezzotinta o grabado al humo, consiste en obtener los blancos de la estampa a partir de un negro total.
Así pues, mientras las técnicas de grabado calcográfico parten del blanco a partir del que se obtienen las líneas o superficies tonales, en el grabado al humo el proceso es a la inversa.
Para conseguir que la lámina proporcione un negro absoluto debe ser graneada uniformemente.
En este proceso se utiliza un instrumento achaflanado que termina en curva llena de pequeños dientes: el graneador.
El graneador debe recorrer la superficie metálica unas veinte veces en cada sentido vertical, horizontal y diagonal con movimientos en balanceo.
Una vez finalizada esta operación se sacan los blancos rebajando el graneado con el rascador y el raedor o aplastándolo completamente con el bruñidor.
De este modo se obtienen transiciones de claroscuro de gran delicadeza, suaves efectos tonales y negros brumosos e intensos.


